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Nosotros, los miembros de la comunidad científica cuyas firmas se encuentran al final de este documento, creemos que las
técnicas de ADN recombinante constituyen un medio poderoso y seguro para la modificación de organismos y que pueden contribuir
al aumento de la calidad de vida mejorando la agricultura, tratamientos de salud, y el medio ambiente.
La modificación responsable de genes de plantas no es nada nuevo ni peligroso. Muchas características, como son por ejemplo
los de resistencia a pestes y enfermedades, han sido introducidos a plantas agrícolas, ya sea utilizando métodos de
reproducción sexual o procedimientos de cultivos de tejidos, de manera rutinaria. La adición de un gen nuevo o diferente
usando técnicas de ADN recombinante a un organismo no ocasiona riesgos nuevos ni riesgos más elevados en comparación con la
modificación de organismos mediante métodos tradicionales. Además, comparado con organismos modificados mediante métodos
tradicionales, la seguridad de estos productos ya a la venta está asegurada por los reglamentos actuales, cuyo propósito es
asegurar la calidad alimenticia. Estas nuevas herramientas genéticas ofrecen más precisión y flexibilidad en la modificación
de plantas agrícolas.
Ningún producto alimentício, ya sea producido usando técnicas de ADN recombinante o usando métodos más tradicionales, existe
sin tener riesgo alguno. Los riesgos que puedan tener productos alimenticios son una función de las características biológicas
de estas comidas y de los genes específicos que hayan sido usados, y no de los procedimientos usados en su desarrollo. Nuestra
meta como miembros de la comunidad científica es de asegurar de que cualquier comida producida utilizando ADN recombinante sea
tan segura como comida que ya es consumida, o más segura todavía.
Los métodos actuales de reglamento y desarrollo han funcionado bién. Técnicas de ADN recombinante ya han sido usadas para
desarrollar plantas agrícolas benignas al medio ambiente, con características previenen las pérdidas de rendimiento y permiten
a agricultores a reducir el uso de pesticidas y herbicidas sintéticos. La próxima generación de productos promete proporcionar
al consumidor beneficios aún mayores, como son los de nutrición aumentado, aceites más sanos, mayor contenido vitamínico,
productos que se conservan mejor, y mejores medicamentos.
El uso prudente de la biotecnología también puede ayudar a prevenir la degradación del medio ambiente, y ayudar a prevenir el
hambre y la pobreza en el tercer mundo, proporcionando más productividad agrícola y más seguridad nutricional. Científicos en
los centros de agricultura internacionales, universidades, instituciones de investigaciones públicas, y en muchos otros sitios
ya están probando productos diseñados especialmente para uso en el tercer mundo.
Expresamos nuestro apoyo en cuanto al uso de ADN recombinante como una herramienta potente para el logro de un sistema
agricultural productiva y sostenible. Apoyamos a legisladores que usan principios científicos apropiados para regular
productos producidos mediante ADN recombinante. También apoyamos a legisladores que basan sus evaluaciones de estos productos
en las características de éstos, y no en los procesos usados en su desarrollo.
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